sábado, 7 de febrero de 2009

Como sintetizar perspectivas disímbolas a través de tres charlas.


Los cínicos no sirven para este oficio es sin lugar a dudas, junto con A sangre fría de Truman Capote uno de los libros que están en la mayoría de los planes de estudio de las escuelas de periodismo. Esta obra, catalogada por muchos como un manifiesto a la ética periodística o un libro de referencia para comprender el ejercicio del periodismo moderno es simplemente un compendio de los criterios que Riszard Kapuscinski, (a quien muchos periodistas pretenciosamente tienen en un pedestal), aplicó durante su vida.
En realidad, Los cínicos son sirven para este oficio es una pirámide con muy logrados contrastes que en sus tres facetas nos ofrece una trascripción completa de tres debates en los que Ryszard Kapuscinski participó en diversos momentos. El primero que se antoja el mas interesante fue extraído del encuentro desarrollado en el marco del VI Congreso Redactor social bajo el título De raza y de clase: El periodismo entre deseo de elitismo, implicación e indiferencia, celebrado en Capodarco di Fermo en noviembre de 1999 y en el que podemos percibir a un Kapuscinski quien nos brinda opiniones mas intimas y honestas y nos revela desde su perspectiva y experiencia de años, sus puntos de vista acerca del periodismo como algo más que un oficio, enfatizando el compromiso ético y vital que debe prevalecer en el ejercicio de una labor tan complicada como la del periodismo y apostando por que el periodismo de la experiencia debe prevalecer a la hora de la práctica, ya que en sus propias palabras “no se puede escribir sobre lo que no se conoce de primera mano”. Una de las cuestiones que mas destacan en la transcripción de este debate es precisamente cuando aborda el punto acerca del papel de las fuentes de información, asegurando que, para él, lo mejor es alejarse tanto como sea posible de las versiones oficiales, las ruedas de prensa y del poder en general, una afirmación que contrasta con la manera en que el periodismo actual esta llevándose a la practica.
En la segunda entrevista, realizada por Andrea Semplici, esta llena de contrastes pasando de momentos sublimes que producen respuestas memorables a momentos en que el tedio aborda hasta al mismo Kapuscinski por lo repetitivo e insistente de los cuestionamientos. Kapuscinski aborda un tema que domina a la perfección y que toca fibras muy personales por la experiencia que tuvo en el continente negro, lugar donde desarrollaría uno de los trabajos que mas prestigio darían a su carrera. Aquí, Kapuscinski repasa, (y si nos ponemos estrictos en la forma de plantearle las preguntas tal vez no como hubiéramos deseado) con rigor y fluidez acontecimientos históricos y primeras figuras políticas que ha conocido de primera mano en África. Una entrevista que pudo haber sido magnifica y que se quedo en buena donde tal vez podríamos habernos interesado mas por su trabajo realizado en el continente africano y conocer desde la perspectiva de alguien como este periodista información mas concreta para conocer un poco más la situación real del continente negro, que la mayoría desconoce.El tercer capítulo de esta compilación que viene a brindarnos un buen cierre y nos quita el sabor agridulce que deja el capitulo anterior nos ofrece el dialogo sostenido entre Kapuscinski y crítico de arte John Berger en el marco del congreso Ver, entender, explicar: literatura y periodismo en un fin de siglo, celebrado en Milán en 1994. Aquí las preguntas son mas complacientes con Kapuscinski y se le nota mas relajado y ofrece respuestas con mas carga emotiva que nos revela que lo profesional esta ligado de una forma casi imperceptible con la intimidad del periodista. Es altamente disfrutable y emotivo el leer como dos grandes intelectuales contraponen y a la vez hilvanan sus impresiones acerca de temas tan importantes no solamente para el ejercicio del buen periodismo sino aplicables a muchos otros aspectos importantes como los son la sociología y de la teoría de la literatura, ideas que a lo largo del dialogo acabaran en la necesaria reflexión acerca de cual es el papel de los medios de comunicación en el mundo actual.
Mas que esperar que esta obra sea el ideario, manifiesto o librito mágico que por arte de magia nos dará la visión y los ideales para comprender el mundo a través de la mirada de Ryszard Kapuscinski, esta será una obra que nos revelara como el oficio debe ser humano y lleno del compromiso de estar “del otro lado” y por medio del “otro yo” poder plasmar con realismo aquello que se esta investigando y de esta manera, el periodista, entienda el compromiso de informar con objetividad lo que ocurre cumpliendo la función de ser una visión remota. Los cínicos son sirven para este oficio es un excelente comienzo para entender la importancia del periodismo ético, que sin duda, tiene sus raíces en el periodismo humano.
Sin embargo, para una excelente comprensión de los anteriores preceptos hay que entender una máxima de Kapuscinski cuando sostiene en una de las entrevistas plasmadas en esta obra, que "verdaderamente la vida no está en los extremos, está en el medio", así que no solamente sus seguidores más fieles, sino todos los aspirantes al oficio que el mismo Kapuscinski afirma que no es para cínicos, deben llevar a la práctica sus palabras siendo mesurados con su obra y sobre todo, a la hora de aplicar sus enseñanzas, así que el reiteramiento sobre que Los cínicos son sirven para este oficio sea mas allá del manual del excelente periodista debe quedar en la comprensión de que se trata de una excelente compilación de algunas brillantes entrevistas que logran plasmar y recogen la honestidad de una persona que paso su vida haciendo periodismo pero desde el punto de vista humano. Queda para la posteridad como una excelente referencia de cómo ésta profesión se vuelve parte del que la practica, pues en sus propias palabras “convivimos con ella veinticuatro horas al día, no podemos cerrar nuestra oficina a las cuatro de la tarde y ocuparnos de otras actividades”
Karen Yeraldin M. Arvizu.

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